Las patatas no son fáciles de almacenar. A menudo pueden guardarse en la oscuridad, pero eso no impide que broten. Entonces, ¿cómo conservar las patatas correctamente?
Eso es exactamente lo que vamos a ver en este artículo.
Las patatas son una fuente importante de alimentos. Las patatas mal almacenadas pueden brotar y desarrollar una sustancia nociva llamada solanina. Por eso es importante conocer las condiciones ideales para almacenar patatas.
Principios básicos de un buen almacenamiento
Las patatas, como todas las plantas, son organismos vivos.
Por eso, incluso después de cosechadas, las patatas siguen respirando y evolucionando. Este proceso está guiado por el entorno en el que se van a almacenar.
Por consiguiente, las condiciones en las que se almacenan influyen directamente en el ritmo al que respiran y, por extensión, en su vida útil.
- La temperatura desempeña un papel crucial. Una temperatura elevada acelera el proceso de respiración, lo que puede provocar una rápida degradación de las patatas.
- La humedad puede favorecer la aparición de moho y podredumbre, y la exposición a la luz también puede estimular la producción de solanina, una sustancia nociva.
Optimizar las condiciones de almacenamiento
Es importante crear las condiciones óptimas de almacenamiento para las patatas.
Esto es lo que hay que controlar
- Controlar la temperatura: Lo ideal es almacenar las patatas entre 4 y 10 grados centígrados.
A esta temperatura, el proceso de respiración se ralentiza lo suficiente como para alargar la vida de las patatas sin favorecer la formación de solanina. - Regular la humedad: Las patatas necesitan un ambiente ligeramente húmedo para mantener su turgencia. Una humedad excesiva puede favorecer la aparición de moho. Por tanto, lo ideal es mantener un nivel de humedad relativa en torno al 80-90%.
- Limitar la exposición a la luz: Para evitar la producción de solanina, lo mejor es almacenar las patatas en un lugar oscuro. Basta con una bolsa de papel, una caja de cartón o una bodega.
Prácticas de almacenamiento inteligentes
Además de las condiciones de almacenamiento, hay otros consejos para conservar las patatas durante más tiempo sin favorecer la germinación.
- No lave las patatas antes de guardarlas: el agua residual puede favorecer la aparición de moho. Por eso es mejor limpiarlas justo antes de usarlas.
- Guardar las patatas con manzanas: las manzanas emiten etileno, un gas que ralentiza la brotación.
- Evite guardar las patatas cerca de cebollas: Las cebollas emiten etileno, pero a niveles más altos que pueden acelerar la brotación de las patatas.
Tratamiento postrecolección de las patatas
El tratamiento de las patatas después de la cosecha ayuda a prolongar su vida útil y a prevenir la germinación.
- Curado: consiste en dejar las patatas al aire libre durante unos días después de la cosecha. Esto permite que la piel se endurezca, proporcionando una barrera eficaz contra las enfermedades y el moho.
- Tratamiento antigerminación: se pueden utilizar determinados productos para inhibir la germinación de las patatas. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que algunos de estos productos pueden tener efectos nocivos para la salud.
Por lo tanto, la conservación de las patatas consiste en comprender los principios biológicos que rigen su desarrollo tras la cosecha, así como las temperaturas, los niveles de humedad y la exposición a la luz, con el fin de ajustar las prácticas de conservación. Por último, también examinamos los tratamientos postcosecha que pueden ayudar a mejorar la conservación.





